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Música y sordera

jueves, octubre 6, 2022

Nací con sordera, pero no me lo descubrieron hasta los cuatro años. Gracias al equipo de audiólogos del Policlínico Federico II de Nápoles, dirigido por el Dr. Auletta, me diagnosticaron una hipoacusia neurosensorial bilateral severa. Me adaptaron inmediatamente unos audífonos Phonak y asistí a terapia de lenguaje durante siete años.

Al principio, los audífonos fueron suficientes. Mi vida era como la de una persona con audición normal. Era una niña muy activa y llena de ganas de vivir. Practiqué muchos deportes, como voleibol, patinaje artístico, fit-combat, beat boxing, yoga, karate y mi favorito absoluto, la natación. Pero tenía un pequeño problema: la socialización. Usaba a mi mamá como puente para comunicarme con el mundo. Tal vez por miedo, por timidez o porque ella me lo permitía, siempre me escondía detrás de ella y me aislaba. Cuando tenía 11 años, una revisión rutinaria confirmó que mi pérdida de audición había empeorado y que ahora era candidata a un implante coclear.

Encontrando mi pasión

Sin embargo, más o menos al mismo tiempo, descubrí mi amor por la música, especialmente por la música de piano, gracias al maestro Vitali. No se me dan bien las palabras, y la música me permite expresarme y expresar mis emociones. Desde entonces me di cuenta de que esa es mi vocación: transmitir emociones a través de la música. Pero debido a mi pérdida auditiva, el inicio de mi camino musical podría describirse como un péndulo constante entre el amor y el rechazo.  

Pude seguir oyendo con mis audífonos hasta que cumplí dieciocho años. Aunque mis niveles de audición empeoraban cada vez más, yo aún no quería considerar los implantes cocleares. Tenía miedo de no ser capaz de identificar y discriminar los matices más sutiles de la música con un IC. Quería perseguir mi sueño de ser músico, pero los audífonos tenían sus limitaciones. Podía oír perfectamente las notas graves hasta la parte central del teclado, pero nunca oía las notas agudas. Y las últimas octavas del piano me molestaban mucho.

Debido a mi pérdida auditiva, el inicio de mi camino musical podría describirse como un péndulo constante entre el amor y el rechazo.

— Martina Petruccio, quien escucha con un implante coclear AB

A pesar de todo, fui a un instituto de música. Tuve muchas dificultades, y muchos instrumentos agudos, como el violín y la flauta, eran muy difíciles de dominar para mí. Pero logré terminar la escuela con muy buenas calificaciones y fui admitida en el Conservatorio de Música San Pietro a Majella, en Nápoles. En el conservatorio comprendí cada vez más que los exámenes exigían habilidades que para mí eran imposibles, como el entrenamiento auditivo, el acompañamiento al piano para otros instrumentos o cantantes, y la entonación precisa de las notas.

Tocando fondo

Además, en mi segundo año de universidad perdí aún más audición en el oído izquierdo. También empecé a tener tinnitus. Lo que anunciaba el comienzo de un periodo de sufrimiento, soledad, nerviosismo e insomnio.

Normalmente, el tinnitus no tiene cura, pero gracias a mis audiólogos, el Dr. Lauritano y el Dr. Capoluongo, de Audiolux, encontré una solución. Me recomendaron escuchar música instrumental sin palabras, a un volumen más bajo que el tinnitus, y concentrarme únicamente en la música, ignorando el zumbido.

Esto al menos me ayudó a dormir, pero en cuanto a lo demás, me encerré en mi habitación a solas con mi teléfono y la televisión. Dejé el conservatorio y el piano. Fue en ese momento cuando volví a pensar en la cirugía. Pensé que quizás los implantes cocleares eran la única forma de recuperar mi vida tras la pérdida de audición y el tinnitus. Pero tenía mucho miedo.

Las pruebas de candidatura realizadas durante el proceso mostraron que mi pérdida auditiva en realidad es causada por el Síndrome de Pendred.

— Martina Petruccio, quien escucha con un implante coclear AB

En septiembre de 2018, finalmente decidí dar el salto y optar por la cirugía de implante. Las pruebas de candidatura que me realizaron durante el proceso demostraron que mi pérdida de audición es causada en realidad por el síndrome de Pendred, que se caracteriza por la presencia de un acueducto vestibular agrandado y una pérdida de audición progresiva. 

Audición con un implante coclear

El 28 de febrero de 2019, tuve mi cirugía de IC en el Hospital Cisanello en Pisa por el Dr. Berrettini para mi oído con menos audición, que es el izquierdo. Elegí Advanced Bionics junto con mi médico porque los IC de AB están diseñados para funcionar en conjunto con los audífonos Phonak, los que siempre he usado. Sentíamos que estar ya acostumbrada al sonido de Phonak, especialmente para la música, me ayudaría a adaptarme más rápido al implante de AB. También nos gustó que el T-Mic, ubicado en la entrada del oído, permite una percepción del sonido más natural. Amo el mar, así que las soluciones a prueba de agua de AB me darían la posibilidad de nadar y seguir escuchando todo a mi alrededor dentro o cerca del agua, algo que antes no era posible con los audífonos. 

Después de la cirugía, mi cita de activación fue una desilusión. Todo sonaba electrónico y estático como en la película Transformers. Fue muy duro tener que aceptar un cambio tan radical en mi percepción del sonido. Intenté escuchar música, pero también sonaba totalmente mecánica. Me desmoralicé aún más y me convencí de que no podría continuar mis estudios musicales.

El tiempo, sin embargo, lo transforma todo. En solo tres meses, pude alcanzar el 100% en comprensión verbal, incluso en ruido. Podía reconocer consonantes como F, V, S, C, G, Z, sonidos que antes no podía oír con audífonos. Ya no recurro a la lectura de labios. Puedo escuchar voces desde otra habitación y hablar por teléfono. 

El implante coclear AB me ha permitido hacer todo lo que antes creía imposible.

— Martina Petruccio, quien escucha con un implante coclear AB

Pero mi principal objetivo era poder acercarme de nuevo a la música y completar mis estudios. Como tengo un sistema bimodal, mi IC me permite oír los tonos agudos, mientras que el audífono del otro oído amplifica los graves. Me costó mucho acostumbrarme a esto con la percepción musical, porque los sonidos procedentes de los dispositivos son muy diferentes. 

Persiguiendo mi pasión

Pero en noviembre de 2019, finalmente me sentí lo suficientemente segura de mi audición como para volver a inscribirme en el conservatorio. Y esta vez, por fin puedo tocar otros instrumentos. Puedo escuchar a la orquesta sin problemas, tanto que puedo distinguir qué instrumento entra más tarde que el conjunto. Puedo oír los matices del sonido desde fortissimo hasta pianissimo. Reconozco las notas sin problemas. Puedo acompañar a cantantes. En resumen, el implante coclear de AB me ha permitido hacer todo lo que antes pensaba que era imposible. 

Con gran dedicación y perseverancia, a pesar de la pandemia y de las clases en línea, logré graduarme en noviembre de 2021 en el programa de piano de tres años. El título de mi tesis fue Música y discapacidad. Incluso participé en varios eventos y concursos, como el Pianocity de Nápoles, donde el público me elogió por mi carisma y sensibilidad musical. Recientemente, en el mismo conservatorio, fui admitida con honores en la maestría de dos años en piano con enfoque solista, ya que mi sueño es convertirme en una pianista profesional con una carrera internacional.

Quiero usar mi historia para dejar un mensaje y animar a otros. Mi consejo para todos los que desean emprender cualquier camino en la vida es que no se detengan ante un gran obstáculo como la sordera, una cirugía, etc. Existen soluciones que pueden permitirle vivir en paz y disfrutar la vida al máximo. Nada es imposible si realmente lo desea. Soy un testimonio vivo de ello. A pesar de tantas dificultades, incluso graves, he conseguido seguir adelante. Nada puede apagar mis sueños. Espero que en el futuro pueda dar conciertos para difundir mi mensaje de que la sordera no debe verse como un obstáculo insuperable para alcanzar las metas.

Martina Petruccio
Written by Martina Petruccio

Martina Petruccio

Martina studies in the two-year piano program at the San Pietro a Majella Conservatory in Naples, Italy. In her free time, she enjoys listening to music, watching shows on Netflix, hanging out with her boyfriend, Davide, playing sports, and more. She lives in Naples with Davide, who is a tenor, and also a graduate of the Conservatory.

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