Daba la apariencia de que vivía la vida de una persona exitosa y «normal». Pero durante todo este tiempo, mi audición seguía empeorando.
Cuando tenía 21 años y estaba en la universidad, sufrí una lesión deportiva. Como parte del tratamiento, el doctor de la escuela me administró gentamicina, un fármaco que, según descubrí más tarde, era ototóxico y podía provocar una pérdida de auditiva permanente. Al principio, noté que me zumbaban los oídos. Pero cuando me hicieron las pruebas de audición, me diagnosticaron una pérdida auditiva neurosensorial bilateral que descendía hasta los 70 dB en las frecuencias más altas.
Durante los siguientes veinte años, terminé la universidad y empecé a trabajar. Me casé y tuve hijos, emigré al extranjero, invertí en bienes raíces y en acciones, y estudié Administración de Empresas y Derecho. Daba la apariencia de que vivía la vida de una persona exitosa y «normal». Pero durante todo este tiempo, mi audición seguía empeorando, hasta llegar a los 100 dB. Probé todos los audífonos de Siemens, Starkey y Phonak, incluido el Phonak Naída. Pero no fue suficiente. Cada vez me resultaba más y más difícil escuchar.
En las juntas, cuando tres o cuatro colegas discutían acaloradamente, ya no podía reaccionar con la rapidez suficiente para participar. Antes podía participar en negociaciones importantes y en conversaciones de negocios, pero ahora todo eso parecía imposible. Como resultado, mis oportunidades de crecimiento profesional se vieron limitadas, a pesar de mis muchos años de experiencia y trayectoria.
Daba la apariencia de que vivía la vida de una persona exitosa y «normal». Pero durante todo este tiempo, mi audición seguía empeorando.
El audiólogo que me adaptó los audífonos me dijo que una vez que la pérdida de audición supera los 90 dB, la mejor solución es un implante coclear. Así que empecé a investigar al respecto. Me enteré de que esta tecnología se utiliza clínica y comercialmente desde los años setenta. Es una tecnología madura y un procedimiento quirúrgico con un riesgo mínimo. Sin embargo, aun sabiendo todo esto, tardé unos años en decidirme. Como mucha gente, lo dejé para más tarde y pensé que podría "arreglármelas". Seguía teniendo miedo de someterme a una intervención quirúrgica y también me preocupaba el costo de mantener un IC después de la implantación.
Al final, decidí implantarme porque mi audición empeoró tanto que ya no podía vivir y trabajar como quería. Elegí AB porque consideré que esta empresa estadounidense era la que ofrecía más apoyo en China. Me pareció una empresa muy emprendedora y también muy popular. Aprecio especialmente la asociación de AB con Phonak, cuyos audífonos ya había usado.
Como he llevado todo tipo de los mejores audífonos durante más de 20 años, soy muy consciente de lo difícil que es recuperar la audición una vez perdida. Por eso, ya fueran audífonos o implantes cocleares, mis expectativas sobre los resultados posibles eran realistas.
Gracias a mi propia investigación y a las recomendaciones de mis amigos, elegí a uno de los cirujanos de implantes cocleares más famosos de China. Solo puedo describir mi operación como fácil y difícil a la vez. Fácil porque el equipo quirúrgico fue muy profesional y eficiente. Simplemente tenía que hacer lo que me decían porque confiaba plenamente en su experiencia. También fue difícil porque, como para la mayoría de la gente, era la primera vez que me sometía a una intervención de IC. A pesar de los cuidados y la comodidad que me proporcionaron tanto los audiólogos como mis seres queridos, al final era yo quien tenía que recorrer el camino de pasar de una audición destruida a una audición recuperada.
Un mes después de la operación, por fin se activó mi implante. Todo lo que oía era agudo. Las voces de los hombres sonaban como voces de mujeres, o como la de niños cuando hablan de forma exagerada y juguetona. Al principio, no podía entender el habla. Al principio no entendía el habla.
Aunque hice mucho entrenamiento de rehabilitación auditiva por mi cuenta, descubrí que una buena práctica de escucha era platicar con gente conocida. Pero aún así, la mayor mejora llegó cuando trabajé con un especialista en rehabilitación auditiva. Me llevó un mes de entrenamiento auditivo intensivo recuperar la capacidad de entender el habla. Pero para alguien que ha luchado con una pérdida de audición profunda durante tanto tiempo, esto no era un gran problema. Documenté mi progreso en las primeras semanas posteriores a la activación de la siguiente manera:
| Semana 1 | Escuchaba poemas infantiles en un CD mientras los seguía en un libro. Tenía que leer el libro o no entendía lo que se recitaba en el CD. De este modo, progresé gradualmente hasta escuchar los libros de texto de secundaria en CD mientras los seguía en el libro. |
| Semana 2 | Empecé a practicar escuchando las noticias en la aplicación de mi teléfono. Como el noticiario se emitía a un ritmo más lento, pude entenderlo. |
| Semana 3 | Con los audífonos, podía entender un noticiero normal. También empecé a ser capaz de entender las noticias y los programas de entrevistas, incluso cuando el ritmo de la discusión aumentaba. Podía volver a disfrutar de la música. Y después de mucho, mucho tiempo, pude volver a oír la voz de una soprano. |
| Semana 4 | Empecé a entender el inglés cuando se hablaba despacio. |
| Semana 5 | En situaciones tranquilas, podía entender las conversaciones al 100 %. Incluso podía identificar las emociones de los oradores basándome en sus patrones de respiración. |
| Semana 6 | Tuve mi primera cita de seguimiento con el audiólogo para realizar ajustes finos y cambios en el mapping. Aún estaba en proceso de mejora y seguía necesitando trabajar para escuchar mejor en el mundo real, donde hay mucho ruido de fondo. |
Es importante señalar que todos estos buenos resultados se lograron en entornos silenciosos, cuando escuchaba con audífonos, o cuando la fuente del sonido estaba cerca si había ruido de fondo, o si me alejaba un poco de la televisión o de la radio, mi capacidad de comprensión del habla disminuía considerablemente.
También me he dado cuenta de que la calidad del sonido puede marcar una gran diferencia. Por ejemplo, escuchar la televisión quizá no representa un gran problema para las personas con audición normal, pero con un implante coclear, al principio resultaba difícil. Pero si podía escucharla a través de unos audífonos o transmitida directamente al IC, aunque el volumen fuera bajo, podía oír y entender mucho mejor. Eso me ilustró cómo se deteriora la calidad del sonido con el espacio y la distancia, y lo perjudicial que puede ser para la comprensión del habla para las personas con IC.
También noté una ventaja que tiene el implante coclear frente a los oídos con audición normal con el control automático de ganancia (AGC), el procesador de sonido del IC puede ajustar instantáneamente el volumen de la señal entrante para que sea audible, sin ser incómodamente alta. Por ejemplo, el sonido de los cuetes puede doler en oídos con audición normal, pero no en los que tienen implantes cocleares.
En general, creo que los implantes cocleares no pueden compararse en absoluto con los audífonos. El IC ofrece una mejora y superioridad notables y fundamentales en comparación con un audífono... Antes, con los audífonos, cada vez que caminaba por la calle, siempre sonaba muy ruidoso y molesto. Pero con mi IC, todo sonaba vivo y cómodo.
Dos meses después de la activación, aunque podía entenderlo todo en silencio, seguía decepcionado porque era difícil oír bien en situaciones ruidosas, como en restaurantes, tiendas, hospitales o en el carro, con un solo oído. Por ejemplo, en la mesa, si quien hablaba no estaba sentado del lado en el que tenía mi implante, el ruido de los platos y cubiertos ahogaba la conversación. Sentía que con un implante, en estas situaciones más difíciles (por teléfono, restaurantes, reuniones y entornos sociales) mi audición seguía siendo inferior a la ideal.
El IC ofrece una mejora y superioridad notables y fundamentales en comparación con un audífono.
Aprendí que es precisamente en esas situaciones en las que escuchar con dos IC puede ser realmente útil. El cerebro necesita información de ambos lados para poder distinguir el habla del ruido de fondo. Los que tienen una audición normal, confían en oír con los dos oídos en esas situaciones. En mi caso, necesitaría dos IC. Me dijeron que eso podría ayudar a mejorar mi comprensión del habla entre un veinte y un treinta por ciento. También me dijeron que, si iba a hacer una operación bilateral (dos implantes), era mejor no esperar más de seis meses entre las dos operaciones para evitar una posible atrofia neural en el lado sin implante. Esta fue una de las razones por las que me decidí por un segundo implante tan rápidamente después del primero.
En junio, recibí mi segundo implante de AB y me convertí en usuario bilateral de IC. Para entrenar mi cerebro para el nuevo IC, hice ejercicios de rehabilitación auditiva similares a los anteriores, pero utilizando únicamente el implante nuevo. Entrenaba mi oído de tres a cuatro horas todos los días.
Al principio, no me acostumbraba. Pero con el tiempo, con dos implantes, mi audición mejoró notablemente, sobre todo en esas situaciones ruidosas en las que solía tener tantos problemas. Con la función StereoZoom, que solo está disponible cuando se utilizan dos implantes cocleares AB, ahora puedo concentrarme directamente en el habla de la persona que tengo delante, mientras que el ruido de fondo procedente de todos los demás lugares se reduce significativamente. Esto me ha facilitado mucho las situaciones sociales cotidianas, como salir con amigos, asistir a reuniones y encuentros. A diferencia de cuando tenía audífonos y tenía que evitar estas situaciones por completo o medio adivinar, medio hacer que entendía las conversaciones, escuchar con dos IC ha hecho que todo sea mucho más fácil y natural.
Con mis implantes cocleares, he recuperado la audición. Con las ventajas añadidas de la conectividad Bluetooth, las posibilidades parecen infinitas. Con las opciones de resistencia al agua, puedo incluso nadar y oír claramente el chapoteo del agua.
Para un adulto con sordera tardía como yo, operarme dos veces y aprender a oír de nuevo gracias a los implantes cocleares supuso un viaje y una transformación tan completa que fue una metamorfosis. Pasé del abismo de la depresión y la desesperación a recuperar mi audición, y con ello mi vida, mis esperanzas y sueños. Sé que decidirme por un implante coclear, elegir el adecuado y comprometerme a una rehabilitación auditiva rigurosa después de la activación, fue todo parte de hacer lo correcto para mí. Mejorar la audición no era solo cambiar mi forma de vivir el día a día, era cambiar el rumbo de toda mi vida.
La forma en que funciona el oído humano es una de las creaciones más complejas e increíbles de Dios. Cuando lo perdemos, es casi imposible reproducirlo a través de la tecnología. Pero creo que gracias a su asociación con Phonak, los implantes cocleares de AB se acercan bastante. Para quienes padecemos una pérdida auditiva severa y profunda, un implante coclear mejora nuestra calidad de vida, nos ayuda a aprender y trabajar mejor y, en definitiva, nos permite disfrutar de la vida.
Hoy tengo 50 años. Durante la hora pico de la mañana, veo a todos desplazarse con audífonos y auriculares. Con mis implantes bilaterales sobre la cabeza, me siento bastante cool entre la multitud. Quizá la integración entre el ser humano y la tecnología sea un futuro que llegará antes de lo que imaginamos.
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