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Nunca se es demasiado viejo para oír bien

martes, marzo 29, 2022

Fue en una reunión familiar en 2010 cuando mi hija Robin se dio cuenta de que me estaba perdiendo parte de las conversaciones. Poco después, una prueba de audición concluyó que tenía una pérdida de audición de leve a moderada. Lo ignoré durante unos años porque no era tan molesto. Pero ahora, después de investigar mucho, me arrepiento tanto de esa decisión. Acabé poniéndome audífonos y, durante un tiempo, me ayudaron.

Pero poco después, volví a tener grandes dificultades para escuchar. Y de nuevo, fue Robin quien tuvo una idea. Resulta que su amiga Heidi llevaba muchos años utilizando implantes cocleares (IC) en ambos oídos. Robin nos puso en contacto, y Heidi respondió muy amable a nuestras preguntas. Intrigada, me puse rápidamente a investigar, a leer blogs y sitios de IC, a hacer más preguntas y a aprender todo lo posible sobre todos los aspectos de esta tecnología. También me preocupaba operarme a los 81 años.

Cirugía de implantación

Mis médicos fueron maravillosos en cada etapa del proceso. Se aseguraron de que mi estado de salud fuera adecuado para la cirugía y revisamos las distintas opciones disponibles Pero cuando uno de ellos describió cómo el implante coclear de AB y los audífonos Phonak "hablaban" entre sí, fue casi una obviedad qué producto utilizaría. También nos impresionó el sistema de tutoría de AB, incluida su página web con numerosas lecciones disponibles para practicar la audición. Además, tanto mi cirujano como mi audiólogo tienen una excelente opinión de ellos.

Cuando uno de ellos describió cómo el implante coclear de AB y los audífonos Phonak "hablaban" entre sí, fue casi una obviedad qué producto utilizaría.

- Julie Anne (Gehrandt) Chitwood, quien escucha con un implante coclear de AB

Me realizaron la cirugía en el oído derecho, que era el que tenía peor audición, en noviembre de 2021. La preparación fue muy sencilla y la cirugía duró solo dos horas y media. Me mantuvieron informada de lo que ocurría en cada momento. Salí rápidamente de la sala de recuperación y pude irme a casa. Debido a los efectos residuales de la anestesia, dormí una siesta el resto del día. Esa noche, descubrí que tomar una pastilla de paracetamol antes de acostarme me permitía dormir bien.

Activación

Afortunadamente, sané rápido y me activaron el implante el 1 de diciembre. De camino a casa después de la cita, recibí mi primera sorpresa maravillosa. Una de las cosas que más me preocupaban de mi pérdida auditiva era que ya no podía escuchar las sirenas:  de pronto aparecían luces intermitentes sin ningún aviso, lo cual era obviamente muy peligroso. Pero esta vez, en un semáforo en verde en un cruce muy concurrido, ¡oí sirenas! Venían de varias direcciones diferentes. No solo las oí, sino que tuve tiempo suficiente para alejarme de la intersección. Recé por quien necesitara ayuda de emergencia y luego sonreí de oreja a oreja.

Gracias a mi investigación, sabía que recibir un implante coclear no sería una solución inmediata. Tendría que hacer, como bromeaba con la familia, mucha "tarea" y también necesitaría su ayuda y apoyo. Pero creo que, como estuve usando audífonos hasta la cirugía, la adaptación al implante coclear fue más sencilla. Al “comunicarse” el audífono y el implante entre sí, las voces y la música me sonaron normales desde el mismo día de la activación. 

Dos meses después

Si solo utilizo el IC para practicar, las voces suenan diferentes. A veces, con el audífono y el IC, una voz tarda un minuto en convertirse en aquella a la que estoy acostumbrada. Casi como si el cerebro dijera: "Ah, espera, recuerdo la voz de esta nieta". Con la música, si es una canción que conozco bien, rara vez tengo problemas con la letra. De hecho, ahora puedo escucharlas, mientras que antes no podía. Durante el primer mes escuchaba ruido de fondo en el oído con el implante, pero eso prácticamente ha desaparecido. Otro aspecto muy positivo es que mi tinnitus, que he tenido durante muchos años, ahora casi no se nota.

Otro aspecto muy positivo es que mi tinnitus, que he tenido durante muchos años, ahora casi no se nota.

- Julie Anne (Gehrandt) Chitwood, quien escucha con un implante coclear de AB

Aún tengo dificultades en situaciones ruidosas. En la última prueba que hice, que fue un mes después de la activación, mis resultados mostraron un 85 % de reconocimiento de palabras en silencio y un 15 % de mejora en condiciones ruidosas. Antes del implante coclear, prácticamente no podía entender el habla en ambientes ruidosos.

Ahora practico todos los días, escucho audiolibros y música, y hago mis lecciones de rehabilitación de AB. Mi esposo suele tener la televisión encendida y recientemente comencé a usar la aplicación Word Success en mi teléfono. Así que mi mundo está lleno de sonido. Mis hijos llaman con frecuencia, lo que también me da práctica usando el teléfono. Como las llamadas se transmiten directamente a mis oídos, hablar por teléfono ahora es mucho más fácil y agradable.

Mirando al futuro

Todavía tengo dificultades para escuchar la televisión. Intentar oír a alguien que lleva cubrebocas, sobre todo si está detrás de una ventanilla de recepción, es un gran reto. Cuando hay varias conversaciones al mismo tiempo, termino captando palabras sueltas de cada una, lo cual resulta confuso, por decir lo menos.

Pero también sé que acabo de empezar este viaje auditivo y que seguirá mejorando. He aprendido además a no “fingir” que entendí. Pido que repitan lo que no comprendí, elijo el mejor asiento en la mesa para tener ventaja al escuchar y les hago saber a las personas que todavía estoy entrenando a mi cerebro para volver a oír.

Algunos han escuchado un poco sobre esta tecnología y para otros es completamente nueva. Así que siempre me alegra compartir mi experiencia, educar y ayudar a difundir que es una tecnología increíble que cambia la vida. 

Julie Anne (Gehrandt) Chitwood
Written by Julie Anne Chitwood

Julie Anne (Gehrandt) Chitwood

Julie was born in 1940 in Evanston, Illinois. She and her husband Billy head a blended family of six children: Robin, Craig, Rick, Scott, Shelley, and Brandon, plus numerous grand and great-grandchildren. She’s passionate about family, animals, genealogy, and reading. 

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